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Psicoterapia

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El objetivo de la psicoterapia es el de conseguir la mejora en relativamente poco tiempo de las personas que vienen a terapia. Esto supone que el que se quiere conseguir es la autonomía de la persona, su versatilidad, su salud, su calidad de vida. El proceso acaba cuando la persona tiene aquellos recursos, que muchas veces ya tenía, necesarios para afrontar, disfrutar e integrar los retos que la vida ha puesto ante suyo.

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Se trata de integrar las herramientas que la persona ya tenía en su repertorio conductual, emocional y corporal para que viva su vida de una manera plena, integrada y satisfactoria. La persona aprenderá entre otras cosas a afrontarse a situaciones nuevas parecidas, de una manera ecológica, a las que te han traído a consulta.

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Dentro de las dificultades, trataremos si vienes:

  • Procesos depresivos
  • Ansiedad
  • Fobias
  • Problemas de conducta infanto-juvenil
  • Procesos de pérdida y duelo
  • Problemas familiares
  • Trastornos de la conducta alimentaria
  • Todas aquellas que la persona considere que la intervención de un terapeuta pueda suponer un beneficio y una mejora en la calidad de vida.

Preguntas frecuentes

Surgen muchos interrogantes sobre la Psicología antes de empezar una terapia. A continuación puedes encontrar respuesta a las preguntas más habituales, pero si no la encuentras, haznos llegar tu consulta y la añadiremos junto a las demás.

Cualquier malestar psicológico o cualquier circunstancia vital que no podamos abordar por nosotros mismos puede ser motivo de consulta. Lo mejor es no esperar a que la situación se nos haga muy complicada: una tendencia errónea bastante común es la de confiar en que los problemas se resolverán solos ... cuando bien al revés, a menudo es necesario poner de nuestra parte para solucionarlos. Normalmente, los problemas nunca desaparecerán solos.

Un psiquiatra es un médico especializado en trastornos mentales. Los psiquiatras abordan los problemas del paciente desde una perspectiva fisiológica (tratando el cuerpo), tal y como se abordan las enfermedades médicas, bien sea prescribiendo medicación o cualquier otra intervención médica destinada a equilibrar la bioquímica del cerebro. En cambio, los psicólogos se encargan de evaluar y tratar de forma personalizada a los clientes, incluyendo tanto en la evaluación como en la terapia las particularidades personales sociales, situacionales, de relación con los demás, conductuales y emocionales que han llevado a la persona a la consulta.

La psicología clínica puede ser confundida con la psiquiatría porque generalmente tienen metas similares (aliviar el malestar psicológico), pero lo hacen por caminos diferentes: el psiquiatra tiene una visión médica del problema, mientras que los psicólogos tiene una visión más completa de la persona. En la práctica, psicólogos y psiquiatras trabajan juntos en equipos multidisciplinarios junto con trabajadores sociales y / o trabajadores ocupacionales para proporcionar un enfoque multimodal cuando los pacientes presentan problemas que así lo requieren.

Sí, efectivamente: un psicólogo te puede ayudar a atravesar circunstancias difíciles caracterizadas por emociones dolorosas o negativas (por ejemplo, anticipación de cambios importantes, vivencias personales de fracaso, pérdidas).

ambién te puede ayudar en procesos aparentemente crónicos, tales como algunas actitudes ante la vida que causan un intenso malestar en ámbitos diversos (pareja, trabajo, familia, amistades). En ambos casos está especialmente indicado comenzar una terapia.

La relación entre psicólogo y cliente es una relación basada en el respeto y en la confianza: por este motivo, el mejor psicólogo para un determinado cliente será aquel con el que el cliente se sienta más cómodo y el que le inspire mayor confianza.

En el caso de los adultos que consultan de forma individual, la persona que presenta el problema es la que debe ir a terapia. Ahora bien: es muy posible que el psicólogo considere interesante entrevistar a algún familiar o persona cercana al cliente, siempre con el consentimiento expreso de éste.

En el caso de los niños, muchas de las visitas incluirán también a los padres (a veces solos, a veces con su hijo).

En el caso de la terapia de pareja, se realizan sesiones conjuntas y también algunas individuales con cada miembro de la pareja.

En el caso de la terapia familiar, se realizan algunas sesiones individuales además de las sesiones conjuntas con todos los miembros de la familia.

A A grandes rasgos, unas 10 o 15 sesiones pueden ser suficientes per a tratar un problema concreto y ben delimitado. Sin embargo, las situaciones más complejas pueden requerir mayor número de sesiones. En cualquier caso, el psicólogo y el cliente pactan directamente la duración de la terapia ajustándola a la necesidad concreta, después de que el profesional haya llevado a cabo la evaluación del caso.

Habitualmente, las sesiones tienen una duración de 50 minutos, aunque las sesiones iniciales pueden ser algo más largas.

Lo más habitual es pactar realizar una sesión semanal al comienzo de la terapia, aunque a medida que se avance en el tratamiento se puede pactar realizar una sesión cada quince días.

Sí, sentir vergüenza por ir al psicólogo al prinicipio es bastante habitual. Además, antes de decidirse a comenzar la terapia, el cliente pude tener la sensación de “ir a hablar de sus problemas con un desconocido”. Pero tanto esta sensación como la vergüenza inicial desaparecen rápidamente después de la primera sesión.

No, no sólo habla el cliente: la terapia es un diálogo entre el psicólogo y cliente, no se trata de un monólogo por parte de ninguno de los dos.

No, en la terapia no sólo se habla del pasado y/o de los acontecimientos traumáticos. Aunque éstos pueden tener influencia en la realidad actual del cliente, la terapia se centra en que la persona pueda resolver su situación aquí y ahora.

Todo aquello que el cliente explica en la consulta es absolutamente confidencial.

La información sobre el cliente de la que el psicólogo dispone está sujeta a un derecho y deber de secreto profesional que sólo puede ser eximido por el consentimiento expreso del cliente, excepto en los casos que marca la ley. Los psicólogos nos regimos por un código deontológico propio que, entre otras obligaciones, indica de forma explícita la obligatoriedad de preservar la confidencialidad entre el cliente y el profesional.

Sí, todas las personas podemos cambiar, pero no por ello dejamos de ser nosotros mismos. De hecho, a lo largo de la vida cambiamos muchas veces sin que siquiera estos cambios nos sean perceptibles. Los cambios que se proponen en terapia van dirigidos exclusivamente a mejorar la calidad de vida del cliente.

Sí, es posible que se produzcan recaídas, aunque no siempre se producen.

Es necesario apuntar que los psicólogos entendemos las recaídas como una parte más del proceso de cambio, sin que sean un fracaso. Además, en caso de recaída, el cliente dispone ya de una mayor cantidad de recursos para enfrentar la situación: aunque se recaiga, el cliente no vuelve al punto de partida sino unos cuantos pasos más allá.

No, no es necesario tomar medicación de ningún tipo.

Sólo en casos graves de ansiedad, depresión u otros trastornos que generen un gran malestar que interfiera de forma significativa en la vida cotidiana, el psicólogo puede derivar al cliente al psiquiatra para realizar una evaluación conjunta con la finalidad de valorar si tomar medicación ayudaría al cliente.

Invertir en uno mismo y en la propia salud nunca es caro: el beneficio que se puede obtener supera ampliamente el coste económico.

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